Cómo los bioplásticos pueden influir en la política mundial sobre el plástico
Con las negociaciones del Tratado de las Naciones Unidas sobre los Plásticos, cada vez se presta más atención al papel de los bioplásticos a la hora de abordar los retos tanto medioambientales como económicos
Jack McKeivor, director de Asuntos Públicos Globales de TotalEnergies Corbion
Mientras el mundo se enfrenta a una crisis cada vez más grave de residuos plásticos, la necesidad de alternativas sostenibles se ha vuelto más urgente que nunca. En vísperas de las negociaciones finales del Tratado de las Naciones Unidas sobre los Plásticos, que tendrán lugar este mes de noviembre, crece el interés por el papel de los bioplásticos a la hora de abordar los retos tanto medioambientales como económicos. Con la evolución de los marcos normativos y el esfuerzo de las industrias por reducir su huella de carbono, los bioplásticos —y, en particular, el PLA— desempeñan un papel importante en la transición hacia una economía circular, al reducir la huella de carbono y ofrecer soluciones viables para el final de su vida útil.
Acabar con los conceptos erróneos sobre los bioplásticos
Uno de los principales retos a los que nos enfrentamos en la industria de los bioplásticos es la falta de comprensión sobre qué son y qué pueden aportar. A pesar de su potencial, los bioplásticos se han visto injustamente penalizados por una legislación restrictiva en algunas regiones, especialmente en Europa.
Por ejemplo, los bioplásticos compostables se han limitado a menudo a aplicaciones de nicho, como las etiquetas adhesivas de la fruta, las cápsulas de café y las bolsitas de té, sin que se haya mostrado apenas interés por su potencial más amplio. Este enfoque limitado pasa por alto las innumerables aplicaciones que los bioplásticos podrían desempeñar para apoyar una economía verdaderamente circular. Ahora que la comunidad internacional está estudiando nuevas políticas, no podemos permitirnos que las limitaciones del PPWR se repitan en un tratado mundial vinculante.
La clave para superar estos obstáculos es la educación y la sensibilización. En TotalEnergies Corbion, y en el conjunto del sector, estamos trabajando para aclarar las ventajas de los bioplásticos y corregir los conceptos erróneos que puedan existir.
Es importante destacar que los bioplásticos como el PLA (ácido poliláctico) pueden ser reciclables, compostables y ofrecer un rendimiento excelente en las condiciones adecuadas, lo que los convierte en una herramienta esencial para reducir los residuos plásticos. Con propiedades mejoradas, el PLA tiene el potencial de servir como alternativa sostenible a los plásticos convencionales, ofreciendo un rendimiento comparable al tiempo que reduce el impacto medioambiental.
Al dar a conocer las opciones disponibles al final de su ciclo de vida, como el reciclaje orgánico, nuestro objetivo es crear un entorno normativo más favorable que reconozca el valor de estos materiales en una economía circular. En la actualidad, los bioplásticos no reciben la atención ni el reconocimiento que deberían tener en los debates políticos actuales. No se debe considerar el futuro del plástico sin tener en cuenta el papel de los bioplásticos.
El Tratado de las Naciones Unidas sobre los Plásticos: ¿qué está en juego para los bioplásticos?
La próxima quinta sesión de negociaciones del Tratado de las Naciones Unidas sobre los Plásticos, que se celebrará en Busan, representa un momento crucial para la industria mundial del plástico. Estas conversaciones determinarán cómo se regulan los plásticos en todo el mundo y marcarán la pauta para futuras inversiones en alternativas sostenibles, como los bioplásticos.
El potencial del tratado para respaldar los bioplásticos va más allá del simple reconocimiento; los bioplásticos necesitan el respaldo explícito del PNUMA para que los países puedan acceder a la tecnología necesaria para cumplir los objetivos climáticos. Lo ideal sería que el tratado incluyera un artículo dedicado específicamente a los bioplásticos. Sin embargo, esto solo sería efectivo si el PNUMA se hubiera involucrado con la industria para comprender plenamente las ventajas únicas de los bioplásticos; en el caso del PLA, las materias primas renovables y las soluciones especializadas para el final de su vida útil. Un compromiso por parte de la ONU podría inspirar a los países a crear marcos sólidos que permitan la adopción a gran escala de bioplásticos y materiales compostables.
La industria de los bioplásticos está preparada para defender su postura. Nos comprometemos a garantizar que los bioplásticos estén bien representados en las negociaciones y que se comprenda plenamente su potencial para contribuir a los esfuerzos globales en materia de sostenibilidad. Queda por ver si se alcanzará una resolución en esta sesión, pero el objetivo es conseguir unas directrices claras y sólidas que respalden la innovación y las prácticas sostenibles.
Independientemente del resultado inmediato, está claro que los bioplásticos tendrán que desempeñar un papel fundamental en cualquier estrategia a largo plazo para reducir los residuos plásticos y disminuir la huella de carbono.
Nuestro objetivo es garantizar que el tratado reconozca los bioplásticos no solo como un producto de nicho, sino como un material que puede integrarse en los sistemas de gestión de residuos y las cadenas de suministro convencionales.
La economía circular y el papel de los bioplásticos de PLA
En una economía verdaderamente circular, el objetivo es mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible, minimizando los residuos y aprovechando al máximo los recursos naturales. Los bioplásticos de PLA se encuentran en una posición única para respaldar esta visión, ya que ofrecen alternativas sostenibles a los plásticos convencionales con una mejor gestión al final de su vida útil.
Fabricado a partir de recursos renovables como la caña de azúcar, el PLA contribuye a una economía verdaderamente circular. El sector está preparado para crecer: se prevé que la capacidad de producción mundial aumente un 300 % entre 2023 y 2028.
Un aspecto fundamental para lograrlo es el reconocimiento del reciclaje orgánico como una opción habitual en la gestión de residuos.
Cuando los bioplásticos como el PLA se compostan adecuadamente, pueden descomponerse sin dejar microplásticos persistentes y nocivos. Esta es una ventaja fundamental frente a los plásticos convencionales, tal y como se demuestra en un reciente metaanálisis realizado por HYDRA Marine Sciences. Las innovaciones en curso en el ámbito del reciclaje químico, como la hidrólisis del PLA, ofrecen vías prometedoras para lograr procesos de reciclaje más eficientes desde el punto de vista energético.
A pesar del potencial de los bioplásticos, persisten las preocupaciones sobre su compatibilidad con la infraestructura de reciclaje existente. Algunos críticos sostienen que los bioplásticos pueden contaminar los flujos de residuos tradicionales, aunque los recientes avances en la tecnología de clasificación de residuos, como la tecnología de infrarrojo cercano (NIR), están mitigando este problema. A medida que los sistemas de gestión de residuos siguen evolucionando, estamos convencidos de que los bioplásticos serán cada vez más reconocidos como una alternativa viable y sostenible a los plásticos convencionales. No obstante, instamos al sector a que dedique más recursos en términos de inversión e I+D a este ámbito para que alcance todo su potencial a gran escala —y rápidamente—.
Diseñar políticas que apoyen la innovación
Las políticas desempeñan un papel crucial a la hora de determinar el éxito de los bioplásticos. Actualmente, colaboramos estrechamente con socios del sector a través de European Bioplastics (EUBP) para influir en marcos normativos clave, como la legislación secundaria del Reglamento sobre envases y residuos de envases (PPWR), cuya vigencia está prevista hasta 2027. El objetivo es garantizar que estas normativas no solo aborden los retos que plantean los residuos plásticos, sino que también fomenten la innovación y la adopción de los bioplásticos como parte de la solución para contribuir a las ambiciones climáticas y económicas de la UE. Si el continente pretende alcanzar su objetivo jurídicamente vinculante de neutralidad climática para 2050, debe incluir los bioplásticos como parte de la solución.
Los bioplásticos son una parte importante del conjunto de herramientas necesarias para la transición hacia una economía más sostenible y circular. Por este motivo, es esencial que las políticas apoyen su desarrollo y los utilicen de forma coherente con los objetivos medioambientales y económicos. Abogamos por una normativa con visión de futuro, que reconozca el potencial de los materiales compostables y reciclables, y que permita a los bioplásticos contribuir plenamente a los esfuerzos globales en materia de sostenibilidad.
De cara al futuro
A medida que las industrias y los gobiernos siguen buscando soluciones al problema de los residuos plásticos, los bioplásticos están ganando protagonismo como alternativa sostenible y de alto rendimiento. Con los marcos normativos adecuados y una innovación continua, los bioplásticos pueden ayudar a reducir la cantidad de residuos plásticos que acaban en los vertederos y los océanos, contribuyendo así al desarrollo de una economía circular y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
En TotalEnergies Corbion, seguimos comprometidos a desempeñar un papel activo en estos debates. El futuro de los bioplásticos es prometedor, pero depende de la colaboración entre los líderes del sector, los responsables políticos, los propietarios de marcas y otras partes interesadas para que pueda alcanzar todo su potencial. La próxima reunión del Tratado de las Naciones Unidas sobre los Plásticos es solo un paso en un largo camino, pero supone una oportunidad fundamental para sentar las bases de un futuro más sostenible.
Para obtener más información sobre lo que estamos haciendo en este ámbito, póngase en contacto con Jack McKeivor: jack.mckeivor@totalenergies-corbion.com
Publicado originalmente en: https://www.sustainableplastics.com/news/opinion-how-bioplastics-can-shape-global-plastic-policy